No vamos a permitir opinar sobre la responsabilidad de los servidores públicos en el marco del merecidamente controvertido caso de la guardería ABC. No pretendemos abordar el tema desde el punto de vista de la ley de responsabilidades administrativas de los servidores públicos, ni desde el punto de vista de la eventual comisión de un delito, sino desde el punto de vista general en el que cada quien es responsable de sus acciones y omisiones.
En el momento del lamentable acontecimiento en la guardería ABC, Molinar Horcasitas era el titular del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS). Pero siendo, o no, el titular, el IMSS emplea a miles de servidores públicos que diariamente toman decisiones en el ámbito de sus respectivas atribuciones. Los miles de servidores públicos del IMSS actúan respondiendo a dos "motores".El primero de ellos es el propio, es decir, la capacidad del servidor público de identificar, analizar y resolver un asunto, en el marco de sus atribuciones, sin influencia del superior jerárquico. El segundo de ellos es el que corresponde al superior jerárquico, en el que existe la comúnmente denominada "línea" el superior jerárquico para que un servidor público resuelva asuntos conforme a lo dispuesto por ese motor.
La existencia de "línea" no representa necesariamente algo ilegal. Pueden existir dos o tres formas de resolver el mismo asunto conforme a derecho, dentro de las cuales el superior jerárquico instruye a su subordinado a seguir una de esas opciones. Cuando esto sucede, los dos servidores públicos cumplen con su deber de apegarse a la norma, por lo que no podríamos hablar de una responsabilidad por haber violado la ley.
Sin embargo, puede darse el caso en el que un servidor público resuelve un asunto sin apegarse a la norma. Si el servidor público actuó con el "motor" propio, es decir, no respondió a una "línea" específica del superior jerárquico. Consideramos que no hay acción u omisión del superior jerárquico por la que se le pueda atribuir responsabilidad alguna. De otra forma, el solo hecho de que un servidor público de una dependencia o entidad actúe contra la norma haría responsable al titular de la misma de todo lo que los empleados de la institución, no del titular de la entidad, realicen.
Por otra parte, puede darse el caso de que un servidor público resuelva un asunto respondiendo a la "línea" proporcionada por su superior jerárquico, la cual no se apega a la norma. En ese caso, tanto peca el que mata a la vaca como el que le agarra la pata. Son responsables, tanto el superior jerárquico que dio "línea", como el servidor público que la ejecutó. Pero una máxima constitucional es lo que complica la cosa: la presunción de inocencia. Se presume inocente una persona hasta que se demuestre lo contrario. ¿Cómo vamos a demostrar que hubo "línea"? Difícilmente existe constancia e la "línea", usualmente no hay oficios o e-mails que sustenten que hubo una instrucción superior.
En todo caso, la instrucción superior no exime de responsabilidad al inferior jerárquico. Siempre hay quien hizo o dejó de hacer; quien ejecutó la decisión propia o la instrucción superior. De cualquier forma nadie, hasta donde sabemos, ha sido sancionado por el acontecimiento.
En el fondo Dansevise con Lars H.U.G.
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